El Gijón Arena vibra con Taburete y confirma la versatilidad de la Plaza de Toros de El Bibio

Matadora | 19 de enero de 2026

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El grupo Taburete ha sido uno de los primeros grandes protagonistas del nuevo Gijón Arena, un espacio concebido para conciertos y eventos musicales que se ubica cubriendo el ruedo de la Plaza de Toros El Bibio.

Una actuación que no solo reunió a miles de seguidores, sino que sirvió para demostrar cómo las plazas de toros pueden adaptarse a nuevos usos culturales sin renunciar a su esencia taurina.


La ciudad de Gijón da así un paso más en su consolidación como destino cultural de referencia con la apertura de este nuevo recinto, que cuenta con una capacidad aproximada para 2.700 personas. Gijón Arena nace con vocación de acoger a artistas nacionales e internacionales de primer nivel, al tiempo que se abre a nuevos talentos emergentes, ampliando la oferta cultural de la ciudad durante todo el año.


El espacio está diseñado para ofrecer una experiencia cuidada tanto para el público como para los artistas. Su moderna infraestructura acústica y tecnológica garantiza un sonido de alta calidad y una óptima visibilidad desde cualquier punto, mientras que el diseño arquitectónico de la instalación permite una gran flexibilidad en el tipo de eventos que puede albergar. Todo ello se integra de manera respetuosa sobre el ruedo, manteniendo intacta la identidad del coso.


La ubicación, en una de las zonas más accesibles de la ciudad, facilita la llegada de los asistentes tanto en transporte público como privado, convirtiendo al Gijón Arena en un punto neurálgico para grandes citas culturales.


Durante el concierto, el líder de Taburete quiso agradecer de forma especial la entrega del público asturiano tras una noche en la que no faltó de nada: energía, cercanía y hasta guiños taurinos, con pases improvisados con la bandera del Principado de Asturias.

Este estreno musical refuerza una idea cada vez más presente en muchas ciudades: la polivalencia de las plazas de toros como espacios vivos, capaces de albergar conciertos, espectáculos y eventos culturales, sin perder su uso taurino ni su valor patrimonial.

El Bibio se confirma así como un ejemplo de convivencia entre tradición y modernidad, donde el toro y la música comparten escenario en distintos momentos del año.