Julio Álamo culmina su desafío mundial: todos los toros de Osborne, una meta alcanzada sobre dos ruedas.
Japón ha sido la última etapa del reto personal de Julio Álamo, una aventura que nació de forma fortuita en 2018 durante un viaje en moto entre Madrid y Barcelona. En aquella ruta decidió detenerse a descansar junto al toro de Osborne de Medinaceli, se tomó una fotografía y, casi sin pensarlo, se marcó un objetivo singular: visitar cada una de estas emblemáticas siluetas repartidas por el mundo. Como él mismo recuerda con humor, “si en vez de parar en un toro hubiera sido en un faro, ahora estaría recorriendo faros”.
Ocho años después, el desafío se ha hecho realidad. El destino simbólico fue Japón, punto final de un recorrido que lo ha llevado a cruzar medio planeta en busca de los 95 toros de Osborne existentes. Allí le aguardaba una sorpresa inesperada: más de un centenar de personas lo recibieron con banderas españolas pintadas en el rostro y pancartas de bienvenida, un recibimiento que convirtió el final del viaje en una celebración inolvidable.
Más de 48.000 kilómetros sobre 2 ruedas
Antes de alcanzar Asia, Álamo había completado una auténtica odisea internacional. Recorrió toda España, viajó después a México para visitar sus cuatro toros, continuó hasta Dinamarca en 2024 y, finalmente, en 2025 emprendió la travesía hacia Japón. En total, cerca de 48.000 kilómetros junto a su fiel motocicleta, bautizada como Mariona en memoria de su hermana María, fallecida hace tres años en un accidente. “La llamé así porque ella no pudo conocer todo lo que yo he visto; de esta forma siento que viaja conmigo”, explica.
No fue un camino fácil
El trayecto no estuvo exento de dificultades. A tan solo 200 kilómetros del toro japonés de Matsunoyama, sufrió un accidente tras colisionar con un coche debido al cansancio acumulado. Afortunadamente, el incidente quedó en un susto y pudo completar la última etapa.
Más allá del récord personal, el motorista madrileño afirma que el verdadero propósito de su aventura es inspirar a sus hijas y transmitirles un mensaje de superación y constancia. Y aunque ha alcanzado su meta inicial, su espíritu viajero no se detiene: tras Japón continuó rumbo a Canadá con la intención de cerrar una auténtica vuelta al mundo en moto, sumando a su ruta países como Estados Unidos y Panamá.
Una historia de pasión, carretera y símbolo que demuestra que, a veces, los grandes retos nacen del azar… y se conquistan con determinación.
El toro como emblema universal de la cultura y la tradición taurina
La gesta de Julio Álamo conecta de manera especial con la tauromaquia, ya que el toro de Osborne, más allá de su origen publicitario, se ha convertido con el paso del tiempo en un símbolo profundamente arraigado en la cultura española y, para muchos aficionados, en una silueta que evoca la bravura, la tradición y el imaginario del toro bravo. Su recorrido mundial siguiendo estas figuras no solo ha sido un reto viajero, sino también una forma singular de rendir homenaje a la iconografía taurina que identifica a España dentro y fuera de sus fronteras.